Lamento mi ausencia por estas tierras, la maldita plaga de Arthas ha tomado el control de varias zonas de Azeroth y llevo días luchando sin descanso. Malditos no-muertos... por muchas flechas que les claves, por muchos zarpazos de mi fiel Requiem, nunca se acaban. Siempre hay más plaga, siempre, siempre... Realmente es agotador.
Estoy algo preocupada por Isolde, llevo días sin saber de ella, esta maldita campaña me ha tenido incomunicada, ni un solo glifo he visto desde Ventormenta, nadie a quien pedir buenas nuevas. La última vez que la vi, entramos en la ciudad de los gnomos. Malditos parias, gnomos del demonio. Todo lleno de sus cachivaches metálicos, todo lleno de trozos de aviones y entrañas robóticas. Logramos salir sanas y salvas de allí, espero que a los enanos del distrito les sirvan las piezas que rescatamos, porque no pienso volver a exponer a Isolde a un peligro así.
Más tarde nos mandaron a Bosque del Ocaso, fue cuando empecé a tener noticias de que la Plaga se estaba moviendo y volviendo a infectar zonas enteras. Tenéis que ver el Bosque... la posada ha pasado a llamarse Villaoscura, siendo tal la oscuridad que reina sobre el poblado. Los agentes de Ventormenta patrullan temerosos y asustados y apenas se ven almas por el pueblo. Tenemos que acabar con esto. Ya no solo son los no-muertos que se han apropiado de los cementerios, nos han traído a hombres lobo, fuertes y musculosos, sin temor del fuego del hombre.
Esto debe de acabar, la maldad de ese muchacho autoproclamado rey está llegando demasiado lejos, aún cuando sus famosos Caballeros de la Muerte ya no son más que la sombra de lo que eran.
Voy a ir a Ventormenta, a ver si encuentro a Isolde antes de que parta hacia alguna misión.
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