domingo, 16 de septiembre de 2012

Nacimiento: Marit

Hace ya muchos años desde que vi las elegantes y frondosas tierras de Teldrassil por primera vez. Aún recuerdo cuando recorrí por primera vez el camino que me llevó a Dolanaar, esperaba ansiosa tener la edad mínima para que mi instructor me mandara buscar a la que sería mi compañera de viaje. No sé si os lo he dicho, soy una cazadora de la aldea, reclutada por el ejército de la Alianza para proteger Darnassus.

Estuve años protegiendo sus caminos, ayudando a los indefensos y manteniendo a las arpias a raya, pero llegó un momento en el que mi vida cambió. Conocí a otro elfo, uno de los iluminados por la naturaleza, un druida. Era joven e intrépido, sin miedo a lo que había más allá del portal, su entusiasmo me cautivó y decidí salir del que había sido mi hogar. Nos fuimos juntos hacia Ventormenta, para ponernos al servicio del Rey Varian, pero fuimos tratados como mercenarios sin corazón. Vagamos de gremio en gremio, conociendo a grandes personas de todas las razas, he de reconocer que la primera vez que vi a un draenei en persona no pude evitar reírme, ¡tienen un acento tan gracioso!

Estuvimos años vagando por las largas y extensas tierras de Kalimdor y Reinos del Este, incluso fuimos de los afortunados que cruzamos el portal oscuro para luchar por nuestro bando en Terrallende, pero esas fueron otras épocas... Podría pasarme horas contándoos las aventuras que vivimos, los lazos que nos unían, las largas batallas contra la Horda, que terminaban en incontrables bajas, pero nosotros siempre sobrevivíamos. Pero, ¿para qué? Él ya no está, las aventuras acabaron y ahora solo soy una mercenaria que vaga de gremio en gremio buscando un trabajo por unas pocas monedas de oro.


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