Gnoméregan. La ciudad de los ingenieros, de los exiliados gnomos que ahora comparten capital con los enanos en la majestuosa Forjaz.
Con ayuda de Marit, hoy me he dispuesto a explorar cada rincón de la laberíntica Gnoméregan. Y así lo hemos hecho.
Muchas han sido las dificultades que hemos tenido que salvar, incluso yo misma he estado al borde de la muerte más de una vez. Y todo... por unas míseras piezas para los ingenieros gnomos de Forjaz... para que puedan recuperar el que una vez fue su bastión de fusibles, cables y tarjetas perforadas que otorgan acceso a las diferentes estancias.
Y os digo que enfrentarse a un robot que te dobla el tamaño no es tarea fácil. Aun con la fuerza de un oso, la agilidad de una pantera y el poder de la Luna, salir victoriosos de tamaña empresa ha sido todo un logro.
Por otra parte, he de decir que hemos obtenido unas jugosas recompensas, y un buen montón de oro, necesario para proseguir nuestras aventuras.
Hoy somos un poco más sabias, un poco más viejas y un poco más expertas.
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